10.26.2006

Switching costs

Me mudo. Durante más de un año, mientras me iniciaba en la blogosfera como lector y como autor, he venido empleando Blogger como herramienta de publicación. Ahora sin embargo dedico este post a despedirme de esta plataforma y a informar de mi nuevo alojamiento, en WordPress.

No me gusta contar historias personales en el blog, pero este capítulo me ha hecho pensar sobre los costes de cambio. Para un blogger como yo que no es precisamente muy activo, sin embargo un año de posts representaba unos 25 documentos. Nunca me hubiese planteado el cambio si Wordpress no hubiese contado con una funcionalidad de importación de posts de blogger.com. Algo que, en mi experiencia con blogger.com, no he visto. Los costes de cambio, esto no es ninguna novedad, son muchas veces la mayor barrera de entrada que un competidor tiene en un mercado. Como blogger, yo deseaba contar con la funcionalidad de contar con varias páginas dentro del blog, ya que el blog es, a los efectos, mi web personal. Sin embargo, contar con esta funcionalidad, suficiente para preferir -en mi caso- Wordpress a Blogger, no hubiese bastado si no existiese adicionalmente la funcionalidad de 'mudarse'. Tengo para mí, aunque no he estudiado el tema en profundidad, que Wordpress se ha posicionado como una herramienta dedicada a gente con más experiencia como bloggers, mientras que Blogger viene a ocupar el espacio de los nuevos entrantes, aquellos que se inician en la asignatura. Por supuesto que el enorme tamaño de Google-Blogger desvirtúa la descripción del posicionamiento como un nicho, pero creo que sí es relevante la observación. Y desde luego, el hecho de que Blogger no cuente con una herramienta de importación también habla claramente de que en Google no piensan demasiado en robar clientes a la competencia.

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10.05.2006


Completa reintermediación

¿Qué necesito para abrir mi tienda online? Por enumerar algunos componentes, no necesariamente ordenados en importancia o prioridad: un website atractivo y usable; visibilidad en internet (tráfico en mi sitio), obtenida mediante publicidad; si soy modesto, tendré que tener un almacén y personal recogiendo órdenes y empaquetando envíos; si no, podré mecanizarlo. También tendré un acuerdo con una empresa de paquetería, o una furgoneta propia si mis materiales son grandes o mi zona de repartos controlable. Acaso un breve sistema contable, incluso si es una libreta y soy meticuloso. Un acuerdo con una entidad financiera para cobrar a los clientes remotamente. Desde luego, tengo que tener uno o varios productos que vender, preferiblemente distintos a los de la competencia. Bien, puede que omita algun elemento más, pero es complicado defender que lo incluído no es necesario para hacer ebusiness. Montar un negocio online, con todas aquellas promesas de mercado universal, ahorro en locales y vendedores que escuchábamos a comienzos de década, no es tan sencillo. Piensa el caso español. ¿Cuántos nombres de retailers/minoristas en internet puede uno obtener si pregunta en la calle? ¿Cuántos de ellos tienen el tamaño de una mediana empresa? ¿Cuántos son rentables?

Bien, piénsalo dos veces. En realidad, necesitas un producto -insisto en lo de que debería ser diferente- y a Amazon. Amazon acaba de extender su gama de servicios empresariales a todo lo demás: ellos ponen el escaparate, el tráfico, el fulfillment, la entrega, nos cuenta su director tecnológico. Ellos cobran, liquidan; ponen incluso el almacén, al competitivo coste de unos 12,5€ el metro cúbico de espacio cada mes. Así sí que parece más apropiado hablar de aplanamiento del mundo, de desintermediación, de acceso directo de productores a consumidores. Si cualquier persona con capacidad de generación de un bien valioso para otro tiene ahora a su disposición el sistema más eficiente de distribución comercial que existe, si cualquiera de nosotros, que ya somos consumidores globales, puede ser un productor también, ¿no transforma esto el mercado tal como lo entendemos? Bueno, esto acaba de aparecer, sólo está disponible en Estados Unidos,... pero señala cómo podría ser el futuro.

10.04.2006

La maldición de la tecnología

El que la tecnología está llamada a contribuir a fortalecer a las organizaciones es algo que pocos dudan, por más que sea controvertido discutir sobre la cantidad o permanencia de dicho aporte. Yo hoy quisiera reflexionar sobre otra perspectiva de la tecnología en relación con las empresas: su valor económico como producto. Aquí encuentro yo las resonancias de una maldición.

La tecnología es siempre un pronóstico del futuro. Si triunfa, será masiva, ubicua. Hemos visto eso en el SMS, en el DVD, el correo electrónico, el XML.... Formarán parte de nuestras vidas, nuestras infraestructuras, como diría N. Carr. Pero el camino es complejo, incierto, frustrante, extenuante. Cuando la tecnología se crea, es cara, es torpe y complicada. Requiere que unos promotores apuesten por ella y que unas empresas arriesguen en ellas. Lanzamientos de productos, campañas publicitarias, planes operativos, ¿pueden condicionarse a que una prometedora tecnología cumpla con las expectativas? ¿cuál es el discurso que un profesional de la tecnología puede hacer frente a una compañía para hacerle optar por el camino ciego de la posibilidad frente a la seguridad de lo conocido? ¿no reconocemos todos en las empresas la seguridad, la fiabilidad, como un valor supremo? Sólo las empresas con poco que perder parecerían estar dispuestas a ello, pero las empresas con poco que perder suelen ser también las empresas con poco que gastar, y la tecnología sin volumen es cara.

Indefectiblemente, una empresa, un grupo, unas personas, en un país o en otro, en un sector u otro apostarán por la tecnología. Las que arriesguen y pierdan nunca llegarán a los periódicos. Las que triunfen sí, pero en su victoria llevan el virus de la replicación. Cuanto más alto sea el aporte de la tecnología a los resultados de la empresa, con más rapidez y adhesiones se copiará el paso, en un proceso en el que la democratización de los medios de producción, de selección y de consumo, como explica C. Anderson, comprime los plazos y erosiona las ventajas conseguidas. ¿significa eso para las empresas que dieron lugar a la tecnología, los promotores, los inventores, que llegó el momento de recolectar? Hoy en día es más cara una botella de agua en el supermercado que una calculadora fabricada en China en el bazar del barrio. La comoditización acaba con el margen, igualando a pioneros y seguidores, reduciendo el mercado a una cuestión de escala.

Así es como el negocio de la tecnología se debate entre el fuego de la comercialización y las brasas de la sobrecapacidad, en ciclos cada vez más veloces donde el plazo de materialización de los beneficios transcurre rápido y sin avisos. ¿Significa eso que la creación tecnológica tiene un futuro amenazador? En absoluto. Pero pone de manifiesto la importancia de la flexibilidad como fortaleza en este sector.

9.19.2006

Movil: canal, publicidad, rentabilidad

El móvil está empezando a superar el concepto de dispositivo para el habla a distancia, y comienza a incorporar otras opciones. Cada vez más, el móvil es un dispositivo de comunicación -así de genérico-, un canal privilegiado de acceso al usuario. Se observa asímismo que en este proceso las empresas comienzan por explotar la cara publicitaria de la tecnología. No es complicado entenderlo: la publicidad convencional tiene rendimientos decrecientes, especialmente la televisión, que ha matado a la gallina de los huevos de oro, y las empresas buscan alternativas: reinventar la televisión, como prentende Budweiser, reinventar la publicidad, estableciendo nuevos entornos para los mensajes publicitarios. Las comunidades están gozando de un valor y atención crecientes como medios publicitarios: MySpace, por ejemplo, encuentra su significado como plataforma de venta de contenidos a jóvenes, por su vinculación a la música.

El móvil por su parte cuenta con armas interesantes como canal publicitario: viaja con los usuarios, lo que lo hace adecuado para promociones con cupones y en el punto de venta; es un canal electrónico que deja rastro de lo que hace, favoreciendo actuaciones personalizadas hacia el consumidor, la tecnología en que se basa no para de evolucionar, como otros países nos van señalando. No es de extrañar que el crecimiento de este terreno esté siendo exponencial y despierte el apetito de los grandes nombres de internet.

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